Bartholomew Roberts, Rey de los piratas

Nombre: John Roberts
Nacionalidad: Galesa
Barco: Royal fortune
Asaltos: 456
Muerte: En combate
Años de Pirata: 1719-1722
¿ Qué nos hace distinguir a Bartholomew Roberts como el rey de los piratas ?

Básicamente, que es el único que se aproxima a lo que cuentan las películas de los piratas del caribe con la salvedad que donde mas actuó fue en el Golfo de Guinea jodiendo la marrana a su británica Majestad a más no poder.

Eso sin contar los 456 asaltos que se hayan en su haber, el mayor numero de capturas conseguido por pirata alguno en los 7 mares.

Todo ello aderezado con una historia de lo más singular, donde los estereotipos creados para los piratas nada tiene que ver.

Una vida en el mar

John Roberts ( Ese era su verdadero nombre ) nació en Gales, en 1762.Y aunque no lo crean, nació en un palacio.

Su madre era dama de compañía en la casa de Lawgoch y aparte del servicio  al que estaba asignada, también estaba al servicio personal de su señor.

Tenia la muchacha dos pechos enormes, duros y blancos que eran la perdición del señor de Lawgoch y que hicieron que la tuviese prácticamente como concubina.

 

También era experta en el amor francés, lo que la hacia prácticamente irresistible.

El señor de Lawgoch no prescindía de su presencia ni un solo día.

Y en una de esas vino John al mundo.

Aunque era hijo del señor de Lawgoch, no dejaba de ser un bastardo y no podía tener los mismos derechos que un hijo natural.

Pero los pechos de su madre hicieron que su padre se ablandara y le diese una educación excepcional.Para empezar, le mandó a estudiar a la abadía de Tintern dónde aprendería caligrafía, retórica , buenos modales y férrea disciplina.

Es allí donde conoció a Milles, otro bastardo como él, con el que surgió una verdadera amistad.Y también donde conoció al hermano Magius.

Era Magius el encargado de enseñarles disciplina y el muy cabrón era un sádico redomado.Lo que es peor, también era un pervertido con inclinaciones por los jovencitos imberbes.

La primera vez que Magius le penetró no supo si era mayor la rabia o el dolor.Quiso rebelarse, matar a ese hijo de puta y huir de aquel lugar que tanto le había enseñado.

Milles pasó por la misma experiencia y por los mismos sentimientos y juntos decidieron atreverse a hablar con el Abad.

Era el abad un hombre de buenos sentimientos, mas inclinado a la dulzura que a la cólera y a quien el relato de los amigos dejo anonadado.

Obviamente no podía castigar a Magius, pues aparte de ser uno de los monjes mas antiguos de la abadía, le daba un miedo atroz.

Pero si podía ayudar a los muchachos, a los que trasladó a su servicio personal y a los que inculcó una gran devoción por el estudio y el aprendizaje.En este ambiente de paz y quietud fue donde creció el amor.

En cuanto a Magius, no lo iba a castigar públicamente pero le iba a imponer la penitencia de la soledad, archivero en el sótano de la biblioteca seria su destino.Y que se mate a pajas, ese sádico pervertido.

John y Milles estaban todo el día juntos, compartían aficiones y secretos y su cuerpo empezaba a notar la acción de las hormonas.

Allí no había mujeres, es más, según los monjes, estas eran poco menos que el demonio y la única experiencia que tenían había sido la violación de Magius.

Pero se dieron cuenta que se querían, se sentían felices juntos y podrían pasar el resto de su vida así, manteniendo el voto de celibato pues su amor iba más allá del aspecto terrenal.

Hasta que un día ocurrió la desgracia, el abad murió y Magius fue designado sucesor.

Todo el mundo de John y Milles se hundió de repente, el monstruo había vuelto y encima ellos estaban a su servicio personal.Aquello no podía acabar bien.

Y efectivamente así fue, tras los parabienes de toda la comunidad, de los rezos y de las salutaciones, Magius decidió ejecutar su venganza sobre los 2 muchachos que habían convertido su vida en un infierno.

Por suerte John fue requerido para el servicio de vigilia a la entrada de la abadía, en cambio Milles no fue tan afortunado.

Una vez en los aposentos del abad, fue obligado a arrodillarse junto a la cama, despojado de su habito y ensartado una y otra vez por el falo de Magius.

Aquello no tenia fin, le oía derramarse dentro de él pero la erección no bajaba y el continuaba embistiendo sin visos de parar.A la tercera vez que notó como expelía su esperma dentro de su cuerpo y seguía sin aflojar se desmayó.

Fue reanimado a golpes y obligado a practicarle una felación a aquel ser maligno que no pensaba dejar de abusar de él hasta reventarlo.

John le encontró por la mañana , prácticamente asfixiado y en un estado deplorable.Lo único que Milles le pidió es que escapase de aquella bestia salvaje y que si algún día se cruzaba con alguien de su familia ( Era un Davis ) le cuidase y quisiese como lo había querido a él.

Y así, con el cuerpo reventado por una nauseabunda violación, entregó su alma al altísimo.

John escapó esa misma mañana, desprendiendo ira y venganza por todos sus poros pero sin saber realmente si algún día podría vengarse de Magius.

Lo lógico hubiese sido dirigirse a su casa y pedir ayuda pero tenia muy clara su condición de bastardo, a la que añadía una incierta condición sexual que le tenia confundido.

Por eso se dirigió al mar, sabia que con sus conocimientos podía embarcar en cualquier barco y en un breve espacio de tiempo, le nombrarían capitán.

No sabía que los nombramientos no se realizaban por la capacidad, si no, más bien por el dedo amigable de alguien.Tenia 13 años.

La verdad es que no le fue mal del todo, empezó como grumete pero al poco tiempo sus conocimientos y su afán de superación le hicieron ascender en el escalafón hasta llegar al grado de piloto.

Alcohol, nunca más

John trabajaba en la naviera de Walter Rodney, un esclavista ingles que estaba haciendo negocio como negrero.Este tenia a su vez 2 hijos, un varón llamado David de la misma edad que John y una mujer llamada Amanda unos años menor.

Y John estaba perdidamente enamorado de David, de su cuerpo juvenil y musculado, hecho como el suyo a los embates del mar, de su sonrisa que era capaz de iluminar el cielo incluso en la peor de las tormentas y de su delicadeza y amabilidad.

Aunque jamas había dejado entrever el mas mínimo indicio de sus emociones.Siempre se había comportado de manera intachable con los hijos del patrón y su corrección, educación y pulcritud los había sorprendido gratamente.

Hasta aquella fatídica tarde en que David había insistido en tomar una copa de vino juntos.A una copa siguió otra y a esta otra más y acabaron los dos con una borrachera inmensa.

Ya sabes, lector, que el alcohol suelta la lengua y con John no iba a ser diferente.Lo que ocurre es que David también estaba igual de borracho y, o él no se supo explicar con claridad o bien el otro no entendió nada de lo que le dijo, el resultado fue que al día siguiente estaba prometido con Amanda.

No estaba en el carácter de John dejarse amilanar por las adversidades pero si se prometió a si mismo que jamás, bajo ninguna circunstancia volvería a probar una gota de alcohol.

Un año después contraía matrimonio con Amanda.

Fue una boda sencilla, sin estridencias pues era el carácter de Amanda sencillo y apacible y John mantenía una pulcritud intachable.

La noche de bodas fue como la ceremonia, tranquila.Amanda era una mujer delicada, amorosa a quien se podía amar sin sentir un deseo sexual y que nunca caería en las bajas pasiones.

Esa primera noche desnudó a John con dulzura, se desnudó a si misma con gran elegancia y se acostó junto a su marido en espera de la consumación.

La única experiencia de John había sido con Magius, nunca había estado con una mujer y no sabia muy bien como tratarla.Lo único que hacia era mirar su cuerpo desnudo, sus pechos redondos de pezones pequeños y el vello de su sexo.

Con suavidad, Amanda lo atrajo hacia sí y se deslizó debajo de él, con una mano agarró su miembro erecto y le guió hacia la abertura sonrosada y húmeda que le esperaba.

Y John la penetró, no de manera salvaje, si no, con suavidad, despacio, sintiendo como su joven cuerpo se arqueaba mientras más profundizaba.

Eyaculó tras una breves embestidas y se dio cuenta de que le había gustado.Amanda lo abrazaba con laxitud y él se sentía a gusto dentro de ella.

No, el sexo con Amanda no seria ni salvaje ni frenético pero seria agradable.

Y le dio 2 hijos.

Su vida siguió con su trabajo en el mar, la ternura de Amanda y el cariño de sus hijos

Un pirata inesperado

Y en uno de esos viajes ocurrió lo inesperado.John había partido de Londres rumbo a Guinea para comprar esclavos.Iba como segundo oficial junto al capitán Plumb en el Princess of London ( Como ves lector, los hijos de la Gran Bretaña poniendo nombres a los barcos no se rompían la cabeza, no ).

Tras un mes de travesía habían llegado a Anamaboe, donde estaban procediendo a la compra de esclavos, cuando apareció en la bahía un barco pirata que les conminó a la rendición.

Una de las cosas que mas le dolió a John fue tener que pasar a servir en la tripulación pirata ( Era eso o ser la comida de los tiburones ) por la cobardía que mostró toda la tripulación.

Es verdad que los habían sorprendido pero también era verdad que ellos eran 3 barcos y que si no fuese porque casi todos se habían ensuciado los calzones al ver la bandera negra, habrían dado una buena tumba a los infectos piratas.

Y ahora ahí estaba, plantado en cubierta aguantando la observación de un insolente veinteañero que parecía ser el jefe de todo esa chusma.

En cuanto el capitán abrió la boca, dejo de parecerle despreciable para sentir cierta simpatía hacia él pues estaba claro que era galés como él mismo.

Este le preguntó sobre sus aptitudes y su conocimiento y al quedar satisfecho de sus respuestas le propuso ser el nuevo primer oficial del Saint James a las ordenes del mejor capitán pirata de toda la historia, su inestimable servidor, Howell Davis.

A john casi le da un infarto.

Milles le había dicho que aunque bastardo, él era un Davis y si no se equivocaba, aquel era un hermano de su querido Milles, aunque sospechaba que con un origen más legitimo.

Entre galeses, una promesa es algo que no puede romper ni el tiempo, por tanto, se apresto a ayudar y cuidar de Howell en recuerdo de la promesa que hizo en la abadía de Tinter.

La verdad es que Howell Davis era un pirata poco corriente, amable, divertido, conciliador, sagaz e iluminado.Sus hombres le tenían en gran estima pues era capaz de acciones asombrosas negadas a otros hombres.Como capturar 3 barcos en la bahía de anamaboe con un  barco, sin disparar un solo tiro y con tan solo 70 hombres.

Prefería el engaño y la burla al enfrentamiento directo, aunque no rehuía nunca el combate.

Durante 6 semanas John aprendió a quererlo pues era un ser de gran jovialidad.

Capitán por votación

Un día Howell tuvo una gran idea, asaltarían la fortaleza de Príncipe y serian ricos para el resto de su vida.Se presentó ante el gobernador de la isla como soldado de Su Majestad a la caza de piratas y pidió ayuda para limpiar su barco.

El gobernador podía ser portugués pero lo que no era, es un imbécil.Howell le olía a pirata desde muy lejos, le tendió una emboscada y le mando al otro barrio por el método efectivo de descerrajarle dos pistoletazos.

Y hete aquí que la tripulación ( La compañía, se llamaban a ellos mismos ) eligió a John como capitán.

John aceptó por varias razones interrelaccionadas entre sí

  • Le habían hecho capitán, cosa que en la naviera negrera no lograría hasta dentro de muchos años ( El ya tenia 37 ) y el sueldo ni se parecería.Como el mismo dijo
    ” Una vez que estoy enfangado en el oficio de ser pirata, prefiero estar entre los que mandan que entre los que obedecen ¨.
  • Podría poner en marcha todas las ideas que había tenido a lo largo de sus años de navegación.
  • Y podría ser él mismo, durante esas 6 semanas con Howell se había dado cuenta que entre los piratas, los rígidos estereotipos de la sociedad no existían
  • Amaba a Amanda.Pero sabia que había una bestia dentro de él que quería salir para olvidarse de la contención y el recato y ser un ser pasional.

Capitán de los piratas

Su primera acción como capitán fue granjearse la simpatía de sus. hombres, para ello decidió vengar la muerte de Howell.

Su propuesta tuvo gran aceptación y el fuerte fue asaltado con éxito.Cuando 4 irresponsables quisieron seguir hacia la capital, los hizo ver que sin la protección de los cañones del barco, estaban expuestos a cualquier emboscada como la que había terminado con Howell Davis.

La tripulación se dio cuenta que habían elegido un capitán sagaz y prudente y eso les lleno de satisfacción.Satisfacción que aumentó al día siguiente cuando apresaron un navío holandés cargado de mercaderías hasta las orejas.

Este fue el punto de inflexión y el comienzo de la carrera más exitosa de la piratería conocida hasta el momento.

 

El buque holandés iba cargado con telas, encajes, ropa y 1000 libras que indicaron a los piratas que estaban en el buen camino.Aquí es donde John decidió que no había vuelta atrás.

Aunque al ser un hombre instruido, tenia claro que esa vida no le iba a llevar muy lejos pues los piratas no tenían mucha esperanza de vida.

Y lo mas seguro es que hiciesen pagar las consecuencias a Amanda y los niños.Por eso su primera medida como capitán pirata fue cambiarse el nombre por el de Bartholomew , en homenaje a aquel abad bueno y misericordioso que les había salvado la vida a Milles y a él.

Por el recuerdo de Milles decidió que ya no escondería sus sentimientos e inclinaciones.Las 6 semanas pasadas con Howell le habían dejado claro que los piratas no tenían ningún prejuicio sobre la homosexualidad ( Es más, al estar prohibida la estancia de mujeres en casi todos los barcos piratas, la coyunda entre los hombres era casi obligada ).

Y en su propio honor, dejaría salir a relucir su gusto por el lujo y el boato.

Las plumas, las casacas llenas de pedrerías y las joyas serian a partir de ahora, sus señas de identidad.Iba a ser el pirata mas atildado de toda África.

Una vez atusados, continuaron el descenso por la costa de guinea donde se encontraron con un barco ingles, el Experiment, donde toda la tripulación se unió a los piratas, lo echaron a pique y  empezaron a vislumbrar que su carrera iba a ser muy exitosa.

Este éxito inicial se convirtió en frustración cuando en su camino hacia Santo Tomé no vieron una misera vela durante toda la travesía. Ni de ida ni de vuelta.Si las cosas seguían así, no iban a durar mucho.

John decidió convocar en asamblea a toda la tripulación para seguir fomentando el buen ambiente y allí expuso el estado de la situación.Visto lo poco transitado que estaba el golfo de guinea, tenían dos opciones.

O bien se dirigían a las Indias Orientales, donde la piratería china los podía hacer pedazos, o bien, se dirigían al Brasil, donde los portugueses no eran ni una décima parte de temibles que los españoles.

La mayoría se decantó por brasil, pues las historias sanguinarias que corrían de boca en boca sobre sus competidores asiáticos, no hacían presagiar nada bueno.

Fue Brasil el elegido para ejecutar uno de los asaltos mas impresionantes de toda la historia de la piratería.

Tras varias semanas dando vueltas sin encontrar una sola presa, de golpe se encontraron con una flota de 42 barcos cargada hasta los topes, en espera de partir rumbo a Portugal.

Hay que decir que las flotas portuguesas nada tenían que ver con las de La Corona de Castilla.Una flota española era simplemente invencible y solo dos, en toda la historia, fueron apresadas, eso si, por marinas de guerra de otras naciones, nunca por ningún pirata.

John utilizó para esta ocasión tanto la astucia como el arrojo.

Hizo esconderse a la mayoría de los hombres bajo cubierta, se mezcló entre los barcos como si fuese un mercante mas y se dirigió al mas cargado por ser este menos propicio para escapar.Allí conminó al patrón a subir a su barco bajo amenaza de asaltarlo y pasar a todos os hombres a cuchillo.

Una vez éste a bordo, le preguntó cuál era el barco mas valioso de toda la flota, si cooperaba, le prometía que no tocaría un pelo de su cuerpo, de su tripulación ni de su barco.

El patrón les señaló un navío de 42 cañones y 150 hombres que supera con creces la capacidad del de Roberts.Pero John no se amilanó y le pidió al patrón que les ayudase a comunicar sus intenciones al capitán del navío señalado.

La gran preocupación de John eran los 2 navíos de linea que estaban fondeados para dar cobertura a la flota.Los 74 cañones que artillaban cada uno, eran mas que suficientes para mandarlos a todos a cenar con Poseidón.

John actuó como harían los españoles, con un par.Se dirigió hacia el buque insignia y le pidió al patrón que ejecutase el plan trazado.

El problema fue que el capitán del barco se olió la encerrona a la primera y se dispuso a defenderse de manera inmediata.Viendo que su estratagema había fallado, John les mandó una descarga, trincó el barco con los garfios de abordaje y lo asaltó.

Fue una autentica escabechina.Casi todos los portugueses pasaron a mejor vida mientras que Roberts solo perdió 2 hombres.El botín merecía con mucho el esfuerzo realizado y John no estaba dispuesto a perderlo.El barco estaba muy cargado para navegar con rapidez y uno de los navíos de linea se acercaba.

De momento, las cosas habían salido muy bien.Ni siquiera John podía creer que los navíos de linea hubiesen tardado tanto en reaccionar.Estaba claro que no tenían nada que ver con los galeones españoles.Si hubiesen estado estos en vez de los Portugueses, hacia rato que serian comida para peces.

La verdad era que le tenían un poco confundido.El que se acercaba lo hacia muy despacio y el otro ni siquiera había levado anclas.Parsimonia o miedo ? Había que probar, coño. Y que Dios separase a los suyos.

Por suerte, era miedo.Y así, con la mayor tranquilidad del mundo pudieron escapar de aquellos 2 barcos de guerra que escribirían una de las paginas mas indignas de la marina portuguesa.

Ahora había que buscar un buen escondite para contar y repartir el botín.Para ello, eligieron la Isla del Diablo, en la Guayana, donde el simple nombre del lugar ya echaba para atrás a la mayoría de los barcos.

El botín era espectacular, azúcar, pieles y tabaco que venderían por una gran suma que añadir a los 360 millones de reales que transportaba la nave.( Si, has leído bien, 360 millones ).

Todo esto completado con una cantidad insigne de joyas cuya pieza principal era La Cruz de Coronado.La supuesta joya que Cortés regaló al conquistador por su participación en la expedición.

Fuese de Coronado o no, el simple hecho de ver tan fabulosa joya despertó el ansia de ostentación de John, reforzada esta , al saber que la dichosa Cruz iba destinada al rey de Portugal.

Mientras celebraban la consecución de semejante presa, avistaron una balandra que subía por el río y a la que abordaron con salvaje frenesí.Una vez capturada, ofrecieron, como siempre, pasarse a su lado a la tripulación, que aceptó de manera unánime.

Y entonces lo vio, alto, fornido, joven y con esa mirada angelical que era el vivo retrato de su cuñado David cuando era joven.Y se enamoró perdidamente.

Esta vez no habría ni vino, ni medias verdades, le diría que lo amaba y que su primera intención era empotrarle contra la barra del timón.

John Walden, que así se llamaba el de la cara angelical, era alto, fornido, con una vena algo psicópata y perdía mas aceite que un carguero con la sentina averiada.

Cuando John le estaba exponiendo que le iba a poner mirando para Cuenca, otro de los marineros le contó que la balandra era la cobertura de un bergantín repleto hasta la bandera de las provisiones que a ellos les empezaban a escasear.

John quiso demostrarle a Walden que era el pirata mas fiero y mas en forma de todo el caribe, metió a 40 hombres en la balandra (  Un poco apretujados, eso si ) y salió a por el bergantín para apresarlo antes de la hora de la cena.

Casi les cuesta la vida.

Una erección,  causa de una traición

Tiempo después, John no podía dejar de pensar la manera tan irreflexiva con que había actuado.Por más excusas que pusiese sobre la erección tan enorme que tenia en ese momento junto a Walden, la verdad es que solo la suerte había hecho que siguiesen respirando después de aquello.

Tras partir tan alocadamente en pos del bergantín, este les dio esquinazo y estuvieron 8 días dando vueltas sin encontrarlo.Con la premura del asalto, no habían cargado nada en la balandra y estaban mas secos que el Sahara en Agosto.

Tras varias peripecias, habían conseguido traer agua desde una isla cercana y habían mandado un bote a avisar al barco para que viniese a recogerles cuando les llegó la estocada final.

Los restantes piratas se habían amotinado y se habían largado con el botín.El instigador , Walter Kennedy , segundo de Roberts, se había erigido en capitán y se había largado con todos.( No le duraría mucho la alegría pues al poco fue apresado, juzgado por pirata y ajusticiado en el Dique de las Ejecuciones ).

Pero la humillación había sido excesiva para el ego de John, ni siquiera las nalgas prietas de Walden conseguían acallar su ego mancillado y tomó la decisión de crear un código de comportamiento para embridar la conducta de los hombres y evitar fechorías como aquellas.

El famoso código pirata.

 

El código mas famoso del mundo

Aquí están algunas de las cláusulas que han llegado hasta nosotros, aunque había más y mucho mas horrendas para los asaltados.

I

“Cada hombre tiene un voto en los asuntos de importancia. Igual derecho tiene a provisiones frescas y bebidas fuertes, en cualquier momento que se apresen, que podrá consumir a su antojo, a menos que su escasez (lo que no era inusual entre ellos) aconseje decidir su racionamiento por el bien de todos.”

II

“Se llamará puntualmente a todos, por lista, uno por uno para que suban a bordo de las presas; porque (además de la parte que les corresponda) en esas ocasiones tienen derecho a un juego de ropa personal: pero el que estafe a la compañía el valor de un dólar en plata, joyas o dinero, será ABANDONADO en una isla desierta en castigo (tenían la bárbara costumbre de desembarcar al infractor en algún paraje desolado o deshabitado, cabo o isla, con un arma, balas, una botella de agua y otra de pólvora, con que subsistir, o perecer de hambre). Si el robo lo hace un hombre a otro hombre, contenderán entre sí, se le cortarán las orejas y la nariz al culpable, y se le desembarcará, no en un paraje deshabitado, sino en algún otro donde indefectiblemente sufra muchas penalidades.

III

“Nadie jugara a las cartas o a los dados por dinero.”

IV

“Las luces y velas se apagarán a las ocho en punto de la noche; si después de esa hora alguno de la tripulación tuviera ganas de seguir bebiendo, lo hará en la cubierta superior (con lo que Roberts creía que iba a contener sus borracheras, ya que él era abstemio; aunque al final se dio cuenta de que todos sus esfuerzos por poner fin a estas orgías eran inútiles).”

V

“Todos deben mantener sus armas, pistolas o machetes, limpias y listas para su uso (en esto eran exageradamente escrupulosos, esforzándose en superarse unos a otros en la belleza y riqueza de sus armas, dando a veces en una subasta, al pie del mástil, 30 o 40 libras por un par de pistolas. Se las colgaban en los hombros, en tiempo de servicio, con bandoleras de diversos colores, de una manera característica en estos individuos, lo que les llenaba de gran orgullo).”

VI

“No se permiten niños ni mujeres a bordo. Si se descubre que alguno seduce a una y la embarca disfrazada, será condenado a muerte (de manera que cuando alguna caía en sus manos, como les ocurrió en la presa Onslow, le ponían inmediatamente un centinela para impedir las malas consecuencias de tan peligroso instrumento de división y discordia; pero esto era también una bellaquería; porque se disputaban el puesto de centinela, que acababa recayendo en el más bronco, el cual, para asegurar la virtud de la dama, no dejaba que nadie yaciera con ella más que él).

VII

“El abandono del barco o del puesto durante una batalla se castigará con la muerte o el abandono en una isla desierta.”

VIII

“No se permitirán peleas a bordo, sino que todas deberán solventarse en tierra, a espada o pistola, de la manera siguiente: cuando las partes no se avengan a una reconciliación, el cabo de brigadas acompañará a los contrincantes a tierra con la asistencia que considere oportuna, los pondrá de espaldas el uno al otro, a muchos pasos de distancia; a la voz de mando, se volverán y dispararan inmediatamente (o se les quitará el arma de las manos): si fallan los dos, recurrirán a sus machetes, y será declarado vencedor el que haga la primera sangre.”

IX

“No se permitirá a nadie abandonar este género de vida hasta que cada uno haya reunido de su parte 1.000 libras. Si conforme a esto, alguno pierde un miembro, o queda lisiado a causa de su servicio, recibirá 800 dólares del fondo común. Por heridas menores las cantidades serán proporcionales.

X

“El capitán y el cabo de brigadas recibirán dos partes de cada presa; el maestro, el contramaestre y el artillero, una parte y media, y los demás oficiales una parte y un cuarto.”

XI

“Los músicos tendrán descanso el domingo, pero los seis días y noches restantes no gozarán de ningún privilegio especial.”

Pasaje de: Daniel Defoe. “Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas”.

Asalto tras asalto

Este código pirata había que jurarlo cuando alguien se unía a los piratas y para ello tenia Roberts una biblia especial en un atril dorado, y cada vez que se juraba los hacia a todos vestir sus mejores galas y celebrarlo con gran pompa y boato.

La situación en la que se encontraban era bastante penosa, solo tenían una balandra mal aparejada, con pocos víveres y con pocos visos de salir con vida de aquella empresa.Pero John impuso su criterio y se dirigieron hacia las Indias Occidentales.

No solo estaba el problema del barco, si no, que Walden empezaba a mirar con ojos tiernos a otro pirata, mas joven que él y había noches que no le permitía penetrarlo.

” Bien, veamos si esa nenaza de la tripulación puede hacer lo que hace el capitán Roberts “. Es lo que pensó John en su camino hacia Barbados.

En pocos días apresó 2 balandras, un bergantín y un barco, poniendo en estado de alerta a toda la población.El gobernador mandó una galera y una balandra a darlos caza.

Por segunda vez, la flema de Roberts dejo pasó a los celos y la improvisación que estuvieron, de nuevo, a punto de costarles la vida.

La tarde anterior Walden le había arreglado con una felación rápida y desganada y por la noche no había acudido al camarote.Cuando al amanecer lo vio junto al marinero y la sonrisa que iluminaba el rostro de ambos, los celos y la rabia se apoderaron de todo su ser.

Cuando descubrieron en el horizonte las velas de los barcos que los perseguían, en vez de huir como era lo más razonable, fueron en su busca para presentarles batalla.

Les dieron hostias hasta en el cielo de la boca!!!

Tuvieron que retirarse de mala manera, con muchos heridos y muertos y con la galera tras ellos sembrándoles la huida de cañonazos.

Al final, tuvieron que tirar por la borda hasta sus propios cañones para poder ganar mas velocidad y conseguir escapar.

Walden se estaba empezando a convertir en un peligro para los demás y así se lo hicieron saber.Había firmado un contrato de matelotage con el capitán y, o bien lo cumplía, o bien le echaban al mar.Para dar énfasis a su amenaza, le dieron una paliza de muerte y le dejaron el culo como un bebedero de patos.

Cosa que podía suceder en breve,  pues,  estaban sin cañones y sin apenas comida, eran presa fácil para cualquiera.

Y es en estas situaciones cuando John da lo mejor de si.Una vez aposentado Walden en el camarote y sin animo de andar golfeando mas, John decidió disfrazar la balandra de carguero y a ellos de honrados comerciantes.

Solo debían aprovechar la oportunidad para asaltar otro barco pero sin cañones lo tenían muy difícil.

Siguieron la ruta de Santo Domingo, Granada ( Donde el gobernador de La Martinica les mandó 2 balandras en su caza ), Granadillas y Terranova donde efectuaron otro de esos asaltos inauditos que jalonan la biografía de Bartholomew Roberts.

Tras un largo periodo con las 2 balandras de La Martinica en los talones, los nervios estaban a flor de piel pues en cuanto diesen con ellos, su fin habría llegado.

Por eso Roberts puso su audacia al máximo nivel, quitó el disfraz de carguero a la balandra, enarboló la bandera pirata en lo alto del mástil, hizo vestir a si gente con las mejores galas y entró redoblando tambores y realizando descargas de mosquetería en el puerto de Trepassey.

Había 22 barcos anclados en el mismo y solo Dios sabe porque todos los hombres salieron corriendo cuando vieron a los piratas sin presentar la mas mínima resistencia.

Con una sola descarga los piratas hubiesen sido pasto de los peces pero el miedo pudo más.A continuación, los hombres de Roberts no dejaron piedra sobre piedra en el puerto, se apropiaron de una galera a la que montaron 16 cañones y salieron a mar abierto.

Encontraron una flotilla de barcos franceses y tras hundirlos a todos se quedaron con el mas impresionante, un navío  de 26 cañones al que apodaron  Fortune.

La semana siguiente, antes de abandonar las costas de Terranova, asaltaron 24 barcos, respetando a su patrón y reclutando los hombres de las tripulaciones, excepto a uno de Bristol, de donde era el capitán que acechaba con las 2 balandras a John.( Que se jodan, los cabrones )

Aunque no les había ido mal en las Indias Occidentales, John queria regresar al Golfo de Guinea, pues era lo que conocía mejor y ya habían tenido demasiados sustos en esas latitudes.Ademas, cuando tenia la tranca de Walden incrustada en sus nalgas, sentía añoranza del aire pesado del África occidental.

En su vuelta a África, toparon con un rico barco francés mucho mayor que el suyo.Cuando se marchaban dejando su antiguo barco al ofuscado patrón, este les dijo que los colgarían por ladrones, a lo que John, desternillandose  de la risa, le dijo que eso seria imposible pues cambiar no es robar.

Este seria el primer Royal Fortune, el barco mas eficaz de toda la piratería mundial.

Una de cal y una de arena

Una de las cosas que se desconoce de Bartholomew Roberts, es que el tío era un cenizo de cojones.Cada vez que conseguía una proeza inimaginable a continuación media la pata hasta el corvejón.

Y en esta ocasión no iba a ser distinto.

Con su nuevo y flamante barco, continuó navegación hacia levante, donde pararon a limpiar el barco en Cabo Verde.

Una de las preguntas más frecuentes suele ser la razón de que los piratas limpiasen tanto sus barcos, cuando la mayoría descuidaba mucho la propia higiene personal.

La respuesta es bien sencilla, su vida dependía directamente de ello.Un casco sucio ralentiza el barco y un barco lento no alcanzará a las presas ni podrá huir cuando lo persigan.

El asunto es que aunque John era abstemio, sus hombres se bebían su parte y la de John y se cogían unas borracheras monumentales.

Es de esta guisa como salieron de Cabo Verde, con tan buena suerte que erraron el rumbo y fueron a coger los alisios que volvían a las Indias Occidentales.

Sin haber repuesto agua, ni comida ni nada.

Y de nuevo se encontraron al borde de la muerte, otra vez por sed.Y faltó poco esta vez para morir pues incluso llegaron a estar 2 dias sin probar una sola gota.

Después de la odisea que habían pasado y de estar de vuelta en Suriman, decidieron que era hora de hacer pagar al gobernador de La Martinica la gracia de las 2 balandras.

Total, en el estado en el que se encontraban después de la travesía lo mismo daba morir de un modo u otro.

De camino  Martinica, cayeron 2 barcos mas y una vez en el puerto, 20 fueron apresados.Era tal el odio que tenían a los gobernadores de Martinica y Barbados que a partir de entonces izaron otra bandera con la silueta de Roberts pisando un par de cráneos y las leyendas A.M.H y A.B.H que significaba que su afán sería despojar de la cabeza el cuerpo de ambos gobernadores.

Siguieron merodeando por las Antillas ( Y apresando barcos ) hasta que estuvieron repuestos de la travesía y decidieron volver a Guinea de una vez por todas.

Y en este viaje fue donde el carácter impulsivo que había adquirido John, le iba a volver a jugar una mala pasada.

Llevaban con ellos un bergantín como consorte ( Barco que realizaba la tarea de cubrir y ayudar al principal ) un bergantín apresado de camino a Martinica que iba a jugarles una mala pasada.

Todo empezó cuando John volvió a ver al marinero que había tenido un affaire con Walden, tonteando otra vez con este.

Esta vez no hubo contención y le mató de una estocada.Lo que ocurre es que este marinero también se beneficiaba a otro al que tenia encandilado ( Dicen que tanto éxito provenía de una ¨estaca¨ de 30 cm que volvía locos a la mayoría de los hombres ) que quiso vengarle y matar a John.

Las malas lenguas dicen que este dio una paliza a John después que le ensartara pero la realidad es que John le hirió con la espada y que tras la convalecencia, su odio hacia el capitán era infinito.

Por eso se puso al habla con el que mandaba en el bergantín y una noche de borrachera de la tripulación, los abandonaron.

Esto puso a John como una fiera.Era la segunda vez que se le amotinaba la gente.Bien, la camaradería no había resultado, veremos,  pues,  si funciona el rigor y la disciplina.

Nada más llegar a Senegal, apresaron  2 barcos que les salieron al encuentro y se dirigieron hacia Sierra Leona donde pudieron descansar tranquilamente con los comerciantes de allí ( Casi todos ex-piratas ) y sabiendo de antemano los movimientos de los buques de guerra que iban delante de ellos.

Bajando por la costa echaron mano a una fragata ( La Onslow ) que cambiaron por su barco francés, a la que volvieron a llamar Royal Fortune y artillaron con 40 cañones.

Una fragata ya es un barco de guerra clase 6 y 40 cañones son muchos cañones.

De esta guisa, siguieron apresando barcos en su descenso por la costa, e incluso, pusieron en fuga un ejercito de 2000 indigenas que se atrevió a atacarlos.

Los barcos iban cayendo uno tras otro y en el puerto de Whydah realizó otra de las hazañas a que nos tiene acostumbrado.

Lo que ocurre es que con un barco de guerra en su poder, dejó de lado el engaño y entró en la rada a cañonazo limpio, apresando 11 barcos, 3 de los cuales artillaban 30 cañones cada uno.

Para devolverlos, pidió 8 libras de polvo de oro a cada uno y tuvo la guasa suficiente para extender recibos de ese oro a los capitanes de los barcos.

Siguió costeando y se puso a jugar al gato y al ratón con los 2 buques de la armada que patrullaban la costa y que no eran capaces de echarle el guante.

Estaba exultante, las presas caían como moscas en la miel, era temido por toda la costa occidental africana e incluso, se había permitido el lujo de escribir al gobernador de Jamaica exigiendo la liberación de Anne Bonny so pena de volver a la Indias Occidentales y arrasar el comercio.

Tras tanto éxito, llego el día del juicio final. Había algo que flotaba en el ambiente que no los había gustado ni a Walden ni a él. Y eso que la noche anterior había sido espectacular, les habían traído de tierra unas bayas que habían conseguido poner la líbido por las nubes.

No hubo postura ni orificio que no probasen y quedaron totalmente relajados a la llegada del alba. Pero había algo que daba mala espina.

Que la muerte te encuentre bien vestido

Estaban limpiando en un fondeadero del río Gabón, cuando vieron en la desembocadura la silueta del Swallow, el barco de 50 cañones enviado para destruirlos y que confundieron con un navío portugués.Inmediatamente, el Ranger adrizó velas y se puso en marcha para capturar dicho buque.

El capitán Oleg ( Comandante del Swallow ) no podía creer lo que veía.Un pequeño bergantín pirata  de apenas 30 cañones se atrevía a encararse con un buque de guerra que casi le doblaba el numero de piezas.

Aunque, pensándolo bien, ese ansia egoísta que exhibían los piratas podía usarlo en su propio beneficio.

Ordeno al piloto que diese la vuelta y se dirigiese a alta mar como si huyesen;Efectivamente, los piratas es lo que pensaron y se pusieron a la caza sin guardar las mas mínimas precauciones.

Cuando el capitán Oleg consideró que estaban lo suficientemente lejos para que no se oyesen los cañonazos, se puso en facha y esperó que el Ranger se acercara.

De la primera andanada los desarboló y les metió el miedo en el cuerpo.Pero los piratas resolvieron jugarse el todo por el todo y abordar el barco, aunque ya se habían dado cuenta que de mercante tenia poco.

Pero el Swallow no se iba a dejar abordar pon un puñado de piratas y tras 2 horas de combate a cañonazo limpio, el Ranger, pidió cuartel.

Mientras negociaban las condiciones, un grupo de piratas, no conforme con la rendición intento volar el barco antes de entregarlo a los ingleses, aunque el resultado fue que acabaron casi todos muertos por dicha explosión.

El capitán Oleg sabía que con el barco pirata en esas condiciones no podría partir a por Roberts inmediatamente, así que, fió todo a que el pirata encontrase una presa y les diera tiempo a encontrarles.

El 9 de febrero de 1722, llegaba el Swallow a Cabo López, viendo con fruición como el Royal Fortune había apresado otro barco.Ese, presuntamente, seria el fin de los piratas.

Efectivamente, Roberts había apresado otro barco ( El que hacia el numero 456 ) y él y sus hombres estaban celebrándolo.

Él con un té y un lechón junto al capitán Hill, patrón del Neptune, el barco apresado y sus hombres con toda la colección de alcohol que transportaba el mercante ( Que no era poco ).

El capitán Oleg tuvo claro que a la mañana siguiente, el pirata mas peligroso que había existido hasta el momento, caería en sus manos.

John aún no sabia que el Swallow estaba al acecho pero notaba que le pesaba el alma. Walden había salido en el Ranger a la caza del barco portugués y aun no había regresado y quizá por eso esa noche le había venido a la memoria el recuerdo de Amanda.

No porque Walden se comportase como una mujer y la echase de menos ( Ya sabía que los hombres le apodaban Miss Nanney con sorna ) no.

Amanda se haba colado en su memoria y con ella sus hijos.

No sabia porque tras 3 años de desenfreno sexual gay, le venia a la memoria aquella primera noche con Amanda.Su cuerpo pequeño, sus senos redondos con los pezones pequeños y sonrosados y su sexo.

Dentro de aquel sexo se había derramado feliz, sin la pasión que tenía con Walden, pero feliz.

Había robado, matado, disfrutado y follado como nunca imaginó que lo haría pero se daba cuenta que esa vida no era para él.Si, había torturado a personas pero siempre por algún motivo, no como el sádico de Walden que lo hacia por placer.

Hacia poco había leído la vida de Lucio Coceyo Nerva, emperador de Roma tras la pesadilla del reinado de Domiciano y le había sorprendido la entrega de este al morir.Al llegar su hora, obligo a los esclavos a levantarle del lecho, pues, un emperador de Roma muere de pie.

Bien, el rey de los piratas también iba a morir de pie, perfectamente acicalado y por supuesto, en combate.

En ese momento le avisaron que se veía una vela doblando el promontorio del cabo.Creían que era el Ranger que volvía aunque él sabia que no era así.Era la muerte que venia a buscarlo.

Pues le iba a encontrar de la mejor manera posible.

Pantalones de terciopelo carmesí, camisa de algodón de un blanco inmaculado, levita negra con botonadura de oro y sombrero negro con 2 enormes plumas rojas .

Y por supuesto, su cruz de oro y brillantes.

Cuando subió a cubierta, vio el desastre.Su tripulación estaba mayoritariamente borracha y suerte tendrían si no se mataban entre ellos.

La muerte tenia forma de barco de su majestad y se le veía muy velero.

Las probabilidades de hundirlo iban de menos infinito a cero.

Reunió a los hombres.Les contó como estaban las cosas y lo que iban a hacer.

En el estado en que estaban, un enfrentamiento directo quedaba prácticamente descartado.Irían hacia el buque de guerra y se pondrían a su altura.

Dejarían que les soltase una andanada y después responderían.A continuación, a correr.

Si había suerte y conseguían sacar ventaja, se dirigirían al norte, a esconderse.En caso contrario, si no podían despegarse de él, tratarían de embarrancar en el promontorio y escapar por tierra.

Si eso no surtió efecto, habría que morir matando.

El tener un plan parece que centró un poco a los hombres, aunque al dirigirse hacia el Swallow, navegar en linea recta fuese prácticamente una quimera.

Aquello tenia mala pinta.

Una vez en paralelo, aguantaron la andanada bastante bien y consiguieron acertar bastante con la suya.

Ya habían pasado, ahora tocaba correr.

El problema era que tenían a Jack Parker de timonel y no a Carl Lewis.Encima prácticamente borracho.En vez de ceñir hacia el promontorio, el hijoputa estaba ciñendo hacia la salida de la bahía, así no habría manera de escapar.

En fin, el rey de los piratas también iba a morir de pie.

John ordeno girar y enfrentar al enemigo.

La segunda descarga les mandó a tomar por culo el palo de mesana y mató a Wilkins.John ordeno abrir fuego y estuvo a punto de bajar a las baterías a arrancar la piel a tiras a los artilleros.20 disparos y no habían acertado ninguno.

El Swallow estaba virando para cañonearlos por la otra banda. Había que mandarlos una descarga de mosquetería por lo menos, que no pensasen que aquello iba a ser fácil.

Después de la descarga, pensó seriamente en tirarse al mar.No le habían atravesado a él de milagro.Con la borrachera que llevaban sus hombres iba a ser complicado hasta que no se matasen entre ellos mismos.

 

El Swallow había virado aunque esta descarga era precipitada, se quedaría corta y sobre todo baja.Esperemos que esta vez mis hombres disparen mejor, pensó.

oyó un crujido a su izquierda, señal inequívoca de que una bala baja habría impactado en un mamparo.Se volvió a mirar y sintió una lengua de fuego que le recorría la garganta.

Se miró el cuerpo pero no había sido alcanzado por ninguna bala, aunque respirar cada vez le costaba mas.Mientras el Swallow novia a girar se sentaría a serenarse.

“Joder, que frío hace en la puta cubierta del barco” fue el ultimo pensamiento de Bartholomew Roberts en este mundo.

Un marinero que lo vio sentado fue a increparlo por cobarde.Un capitán pirata no se agacha ante los cañonazos enemigos.

Al girar a su alrededor vio horrorizado que un trozo de metralla le había seccionado la garganta.Y se echó a llorar.

Había que actuar rápido antes que el barco fuese apresado, ataron una bolsa con 2000 libras a cada uno de sus pies, le vendaron la garganta para que no se notase la herida, le pusieron su sombrero y le arrojaron al mar, según sus ultimas indicaciones.

Pero John ya no sentía ni el frío del océano.

 

 

 

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *